Ojos lejanos como primaveras nórdicas
Viento afilado que destierra nuestras animas
Guarda en tu vientre hasta que vuelva un sueño tácito
Que en mi memoria no se eleve un muro trágico
Baila muchacho al ritmo de una danza tártara
Gira en la rosa de tu sable y de tu túnica
Rompe el silencio melancólico de nómades
Gélida estepa para un éxodo de débiles...